El interior de la célula esconde el auténtico motor del organismo, pero este pierde efectividad con los años. Aprende a retrasar su deterioro.

  • Las células de los seres vivos contienen una serie de orgánulos microscópicos que son los encargados de realizar las funciones básicas que, en definitiva, hacen posible el funcionamiento del organismo en su conjunto.

El más importante de estos órganos en miniatura es la mitocondria, que se podría comparar con una central energética, ya que se ocupa de transformar los carburantes metabólicos (glucosa, ácidos grasos y aminoácidos) en energía, un proceso que también se conoce como ‘respiración celular’.

Está demostrado que, con los años, la función mitocondrial disminuye o empeora en diferentes tejidos. Esto se traduce en la acumulación de alteraciones morfológicas en estos orgánulos, así como un descenso en su capacidad de producir energía celular (ATP) (1).

Neurodegeneración y diabetes

Pero los efectos de este deterioro no acaban ahí. De hecho, varias enfermedades asociadas al envejecimiento como la neurodegeneración y la diabetes están relacionadas con alteraciones en el funcionamiento de las mitocondrias.

Estudios recientes han demostrado que la incapacidad para deshacerse de las mitocondrias dañadas por parte de la célula juega un papel primordial en la aparición de los primeros cambios asociados al envejecimiento celular (2). Y aunque todavía se desconocen todos los detalles de este proceso, los científicos han logrado demostrar que el metabolismo mitocondrial es fundamental para conservar un funcionamiento adecuado de las células.

Ahora bien, es difícil saber si estos cambios son los precursores del envejecimiento celular o si, por el contrario, son la consecuencia del propio deterioro que acontece con el paso del tiempo.

Enfermedades asociadas al envejecimiento también están relacionadas con alteraciones en el funcionamiento de las mitocondrias.

Respiración mermada

En todo caso, parece que la acumulación de mutaciones en el ADN mitocondrial y la incapacidad de la mitocondria para regenerarse son los principales factores que intervienen en la pérdida de sus funciones normales (3).

Es más, como ya hemos comentado, se ha logrado demostrar que los problemas para deshacerse de las mitocondrias dañadas, un proceso conocido como mitofagia, juegan un papel primordial en la aparición de los primeros cambios en el metabolismo celular que anticipan el transcurso envejecimiento (4).

Esta alteración se caracteriza por un descenso en el consumo de oxígeno por parte de las células, lo que conlleva una menor producción de energía (ATP), una disminución en los niveles de coenzima Q10 y, en paralelo, un aumento en la producción de radicales libres que dañan el ADN y contribuyen a generar mutaciones y cáncer. El resultado de todo esto es el descenso de la glucosa dentro de la célula, principalmente (5).

Optimizar las mitocondrias

La pregunta es: ¿puedo conocer el metabolismo y la eficiencia mitocondriales? Sí, actualmente es posible realizar una medición del estrés oxidativo intracelular y mitocondrial, con lo que seremos capaces de valorar, de forma indirecta, cuál es su estado de funcionamiento real.

Pero incluso sin realizar ningún examen podemos ayudar a nuestras mitocondrias. ¿Cómo? Diversos estudios señalan que determinadas moléculas son capaces de obtener excelentes resultados a este respecto. La coenzima Q10, necesaria en la producción de energía dentro de la célula, es una de ellas. Asimismo, la melatonina posee una considerable capacidad para optimizar este metabolismo y favorecer la regeneración mitocondrial, al disminuir la producción de radicales libres, lo que conlleva una reducción del estrés oxidativo (6). Lo cierto es que la melatonina, en dosis elevadas, optimiza infinidad de procesos en nuestro organismo.

Otras moléculas que mejoran el metabolismo energético celular son la acetil L carnitina, la fosfatidilserina y la vitamina B3. Concretamente la acetil L carnitina facilita una mejor utilización energética de los ácidos grasos y favorece una menor producción de radicales libres por lo que posee una capacidad antioxidante y antiapoptótica (evita la muerte de las células), lo que le confiere propiedades antinflamatorias, analgésicas y neuroprotectoras (7).

Aporte extra de coenzima Q10

Neoactives dispone de NeoCoQ10 Ubiquinol, que incluye en su formulación la coenzima Q10. Como hemos dicho anteriormente, hay algunos factores que pueden afectar a sus niveles corporales como el consumo de ciertos fármacos o el envejecimiento.

Además de su efecto positivo en la generación de energía, esta sustancia tiene una importante función antioxidante y el organismo la utiliza para contrarrestar los radicales libres. Eso sí, se recomienda utilizar productos que aporten la coenzima Q10 en forma de ubiquinol ya que ofrece una mayor biodisponibilidad (hasta un 72% más) que la forma de ubiquinona.

NeoCoQ10, con funciones antioxidantes

Si lo que buscas es optimizar la actividad de la función mitocondrial, NeoEnergy te dará ese impulso gracias al NADH (Nicotinamida Adenina Dinucleótido Reducida), un cofactor básico para la cadena de transporte electrónico de la mitocondria. Y, combinado con la acetil L-carnitina, que cuenta con alto índice de biodisponibilidad, participará en el transporte de los ácidos grasos hacia la mitocondria para realizar la fosforilación oxidativa y obtener con ello la ATP celular.

Recupera el correcto funcionamiento del metabolismo energético gracias a NeoEnergy y, además, contribuirás a disminuir el cansancio y la fatiga.

Optimiza la actividad de la función mitocondrial

Bibliografía

Alfonso Galán

Licenciado en Medicina y Cirugía, especializado en Age Management Medicine y miembro del equipo médico de Neolife

Bibliografía


Bibliografía

(1) Lopez-Otin, C. et al. The hallmarks of aging. Cell. 2013, Vol. 153, 1194–1217.

(2) David Sebastián et al. Mitochondrial Dynamics: Coupling Mitochondrial Fitness with Healthy Aging. Trends in Molecular Medicine, March 2017, Vol. 23, No. 3.

(3) Kujoth, G.C. et al. Mitochondrial DNA mutations, oxida- tive stress, and apoptosis in mammalian aging. Science. 2005, Vol. 309, 481–484.

(4) Palikaras, K. et al. Coordination of mitophagy and mitochondrial biogenesis during ageing in C. elegans. Nature. 2015, Vol. 521, 525–528.

(5) Mourier, A. et al. Mitofusin 2 is required to maintain mitochondrial coenzyme Q levels. J. Cell. Biol. 2015, Vol. 208, 429–442.

(6) Russel J. Reiter et al. Mitochondria: Central Organelles for Melatonin′s Antioxidant and Anti-Aging Actions. Molecules. 2018, Vol. 23, 509.

(7) Giovanna Traina. The neurobiology of acetyl-L-carnitine. Frontiers in Bioscience, Landmark, 21, 1314-1329, June 1, 2016.