Cuida tu salud cardiovascular

Protege tu sistema circulatorio, compuesto por el corazón y los vasos sanguíneos.

  • ¿Por qué debemos proteger nuestro sistema circulatorio? Debemos cuidar de su buen funcionamiento, ya que es el encargado de llevar sangre oxigenada de los pulmones a todos los tejidos del organismo, así como de aportar nutrientes y eliminar las sustancias de desecho generadas por el metabolismo celular.

La falta de aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos da lugar al daño isquémico de los mismos, provocando lo que en el corazón se llama cardiopatía isquémica, en el cerebro, ictus, o isquemia arterial en las arterias periféricas.

Grasa en las arterias

La base del daño arterial es la formación de la placa de ateroma, en un proceso llamado ateroesclerosis, que está caracterizado por el depósito e infiltración de sustancias lipídicas (grasa) en la capa interior de las paredes de las arterias.

Provoca una reacción inflamatoria y la multiplicación y migración de las células musculares lisas de la pared, que van produciendo estrechamientos de la luz arterial, con la consiguiente afectación al aporte de sangre a los tejidos. Este proceso se trata de la principal causa de enfermedad cardiovascular.

Actualmente, la enfermedad cardiovascular es la causa más frecuente de muerte en el mundo occidental, y, por tanto, también en España.

¿Qué factores hacen que se desarrolle la ateroesclerosis?

Edad

La edad tiene una influencia dominante. Las tasas de fallecimiento por enfermedades isquémicas cardíacas (por ejemplo, infarto de miocardio) aumentan a lo largo de la vida, incluso a edad avanzada. La ateroesclerosis se suele manifestar en la segunda mitad de la vida, cuando las lesiones arteriales acumulativas provocan daños en los órganos. Entre los 40 y los 60 años la incidencia de infarto de miocardio se multiplica por cinco.

Antecedentes familiares y alteraciones genéticas

La predisposición familiar a ateroesclerosis y enfermedades isquémicas cardiacas está bien definida y es probablemente poligénica (esto es, intervienen varios genes).

Hiperlipidemia o aumento del nivel de lípidos en la sangre

Es el mayor factor de riesgo para la ateroesclerosis. La mayoría de las evidencias se refieren a la hipercolesterolemia, es decir, niveles elevados de colesterol en sangre. Sobre todo el que está asociado a Lipoproteínas de baja densidad (LDL), que tienen un papel fisiológico fundamental en el transporte de colesterol hacia los tejidos periféricos, mientras que el asociado a las lipoproteínas de alta densidad (HDL) protege de la ateroesclerosis, pues retiran el colesterol de los tejidos para llevarlo al hígado para su metabolización.

Sin embargo, no todo es tan fácil como bajar los niveles de colesterol LDL para evitar que la ateroesclerosis ocurra. La oxidación del LDL es un fenómeno prioritario para la formación de la placa de ateroma, proceso que ocurre cuando este colesterol unido a LDL vive en un ambiente oxidativo; esto es, cuando hay un exceso de formación de radicales libres y/o un descenso de nuestras defensas antioxidantes. ¿Qué factores conocemos que hacen que el colesterol se oxide? Los vamos a ir desvelando en el resto del artículo, ya que son básicamente los mismos que llevan a tener un mayor riesgo cardiovascular.

Hipertensión arterial (HTA)

Es uno de los principales factores de riesgo a cualquier edad, responsable por sí solo de un incremento del 60% de riesgo de enfermedad cardiovascular. La HTA es la causa principal de hipertrofia ventricular, relacionada con el fallo cardíaco. Los hombres entre 45 y 62 años cuya presión arterial está por encima de 169/95 mmHg tienen cinco veces más riesgo de accidente cardiovascular que aquellos con una tensión arterial de 140/90 mmHg o menor.

Tanto un aumento de la presión sistólica como de la diastólica son importantes en el incremento de riesgo cardiovascular. Un incremento de la tensión arterial provoca fuerzas de cizallamiento que rompen el frágil endotelio que recubre la superficie interior de las arterias favoreciendo la entrada de lípidos y el desarrollo de la placa.

Tabaquismo

Las sustancias tóxicas que contiene el tabaco como la nicotina tienen un efecto tóxico directo sobre la pared de las arterias, son prooxidantes y provocan una respuesta inflamatoria significativa en el endotelio vascular.

Diabetes mellitus

La diabetes induce un aumento de la predisposición a la ateroesclerosis. La incidencia de infarto de miocardio es el doble en los diabéticos, y se observa un aumento de 100 veces en la frecuencia de gangrena de las extremidades inferiores inducida por la ateroesclerosis. Se asocia un mayor daño oxidativo generado por los niveles elevados de glucosa en sangre que favorecen el daño vascular y la aparición de ateroesclerosis.

Periodontitis

Se está investigando con mucho interés la relación entre la enfermedad periodontal y el estado inflamatorio que provoca un mayor riesgo cardiovascular. Hoy en día, existen dudas sobre si son dos caras de un mismo fenómeno o consecuencia del estado inflamatorio y de alteración inmunológica que genera la periodontitis.

Inflamación

La presencia de inflamación está íntimamente ligada al desarrollo de la ateroesclerosis, siendo uno de sus principales agentes causales. Por ello, la determinación de inflamación sistémica se ha convertido en un elemento importante de la estratificación del riesgo. Uno de los métodos más simples y sensibles es la determinación de los niveles de proteína C reactiva (PCR). En el caso de la ateroesclerosis, se sintetiza por las células endoteliales dañadas, y los niveles de PCR en sangre predicen el riesgo de desarrollo de eventos cardiovasculares.

Homocisteinemia

Muchos estudios clínicos muestran una fuerte asociación entre los niveles séricos de homocisteína y enfermedad cardiovascular, derrame cerebral y trombosis venosa. Una disminución en la ingestión de folato, vitamina B6 y vitamina B12 puede producir niveles elevados de homocisteína en sangre.

Síndrome metabólico

Está caracterizado por un conjunto de anormalidades asociadas con la resistencia a la insulina. Además de intolerancia a la glucosa, los pacientes presentan hipertensión y obesidad. En conjunto, produce hiperlipidemia, que generan daño endotelial y mayor predisposición a ateroesclerosis.

Lipoproteína (a)

Los niveles de lipoproteína (a) están asociados con riesgo coronario y cerebrovascular, independientemente de los niveles totales de colesterol o LDL.

La protección de tu sistema circulatorio es necesaria para prevenir problemas cardiovasculares.

Adopta un estilo de vida saludable

De sobra son conocidas las modificaciones de hábitos de vida necesarias para bajar el riesgo cardiovascular y son muchos los artículos que proponen intervenciones terapéuticas con fármacos para tratar estos factores de riesgo o la enfermedad cardiovascular establecida.

En caso de tener cifras de colesterol elevadas o niveles deficientes de omega 3, en Neoactives os recomendamos a continuación los siguientes suplementos:

NeOmega 3, un suplemento a base de ácidos grasos Omega 3, que entre sus conocidos e importantes efectos positivos se cuenta el bajar los niveles de triglicéridos y aumentar los de HDL. También ayuda al control de la tensión arterial. Un índice omega 3/omega 6 bajo está relacionado con un mayor riesgo cardiovascular.
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NeoCholesterol Control, un suplemento con extracto de levadura de arroz rojo, que al fermentar genera un compuesto llamado Monacolina K. Este compuesto ayuda a mantener niveles normales de colesterol LDL. NeoCholesterol Control también aporta ajo -que baja los niveles de colesterol y tiene efecto antioxidante, hipotensor, antiagregante y fibrinolítico- y hoja de olivo -que ayuda a regular la presión sanguínea-.

Una ayuda para mantener tu colesterol a raya.

Por otro lado, NeoVitamin Plus, por sus buenos aportes de ácido fólico, vitaminas B6 y B12, ayuda al metabolismo normal de la homocisteína. Además, contiene niveles muy equilibrados, significativos y altamente biodisponibles de todas las vitaminas.

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