¿Podemos proteger nuestros telómeros para vivir más?

Nos ayudan a esquivar el envejecimiento, pero no para siempre. Son los telómeros. Cada vez se sabe más sobre su funcionamiento y cómo evitar su desgaste prematuro.

  • Los telómeros no son más que una secuencia especial del ADN situada en los extremos de los cromosomas. Su función es proteger la integridad del ADN cada vez que la célula se divide para crear una célula nueva, pero, con cada división, los telómeros se acortan un poco más. Es un proceso sin fin, ya que el cuerpo se renueva constantemente. Algunos órganos, como el cerebro o el corazón, tienen poca capacidad de regeneración, mientras que otros, como la piel, la sangre o las encías, lo hacen de manera constante.

Cada órgano tiene una reserva de células madre. Cuando el tejido tiene que renovarse, estas células madre se dividen en dos. Una copia reemplaza a la célula madre anterior y la otra se diferencia en una célula específica de ese tejido.

Pero llega un momento en el que la longitud de los telómeros llega a un punto crítico lo que implica que esa célula no puede replicarse más, y la célula muere o se vuelve senescente -incapaz de funcionar correctamente-, por lo que interfiere en el correcto funcionamiento del órgano al que pertenece.

Telómeros y enfermedad

La longitud telomérica está relacionada con múltiples enfermedades. Por ejemplo, hay una relación directa entre telómeros cortos y enfermedad cardiovascular (1), cáncer y, obviamente, la muerte.

Los telómeros son, además, un marcador de envejecimiento. Hay una relación directa entre edad y longitud de los telómeros (2). Pero ¿envejecemos porque se acortan los telómeros o se acortan los telómeros porque envejecemos? En realidad, ambos procesos suceden a la vez. Por un lado, el acortamiento telomérico es una simple consecuencia del daño acumulado con los años, por otro, el hecho de que los telómeros se acorten acelera la aparición de enfermedades.

Telómeros y envejecimiento
Hay una relación directa entre edad y longitud de los telómeros.

Alargando los telómeros

Según este razonamiento, alargarlos permitiría vivir más y postergar la enfermedad (3), pero, ¿es eso posible? En el organismo existe una enzima llamada telomerasa que se encarga de eso: regenera nuestros telómeros añadiendo pares de bases al final de cada cromosoma. Esto, en teoría, permitiría a las células dividirse más veces y mantener la funcionalidad de los tejidos durante más tiempo.

Como cabría de suponer, las células madre son las que más enzima telomerasa tienen, pero con el tiempo la producción de telomerasa va bajando. Por eso, la idea de crear un fármaco que activase la telomerasa no tardó mucho en explorarse. El intento más serio hasta ahora de crear un producto que la activase y alargase los telómeros es el fármaco T-65, un suplemento aislado de una hierba usada en la medicina tradicional china, el Astragalus Membranaceus.

Pese a mostrarse efectivo en animales transgénicos y cultivos celulares, el T-65 no ha conseguido todavía efectos significativos en humanos, aunque hay que hacer dos matizaciones importantes: una, que el seguimiento hasta ahora sólo ha sido de un año, y dos, que sí ha sido capaz de reducir la proporción del grupo de telómeros más cortos.

Telómeros y cáncer

Otro aspecto a tener en cuenta respecto a la telomerasa es su relación con el cáncer. Las células cancerígenas son casi inmortales, entre otras cosas por la gran actividad que tiene en su caso la telomerasa y porque tienen telómeros muy largos. De hecho, hay líneas de investigación en oncología que buscan inhibir su actividad para lograr que se ‘desgasten’ antes.

En este momento, se investigan terapias génicas que buscan activar la telomerasa de forma muy controlada, retrasando el envejecimiento sin provocar un aumento del riesgo de cáncer. Entonces, ¿hasta que encontremos esta «poción mágica», no podemos hacer nada por nuestros telómeros? Lo cierto es que sí que podemos hacer algo por ellos: cambiar nuestros hábitos de vida (4).

Preservando nuestros telómeros

Los comportamientos y entornos que reconocemos como poco saludables han demostrado estar relacionados con una presencia de telómeros más cortos.

Entre los que estarían los siguientes:

  • Fumar.
  • Obesidad.
  • Abusar de bebidas azucaradas.
  • El sedentarismo.
  • La falta de descanso nocturno.
  • La contaminación.
Comportamientos poco saludables, como fumar, pueden dar lugar al acortamiento de los telómeros.

Combate el estrés

El estrés crónico es otro de los factores que acorta los telómeros. El mecanismo es sencillo: niveles altos de cortisol–la hormona del estrés- mantenidos de forma constante reducen la activación de la telomerasa (5).

En este aspecto, hay tres estrategias comprobadas que logran minimizar el impacto del estrés en tus telómeros:

  • Ejercicio físico, ya que activa la producción de telomerasa (6).
  • Practicar la meditación y el mindfulness.
  • Interacción social, ya que el aislamiento acorta los telómeros en animales.

Comer mejor

Una buena alimentación también tiene un efecto protector de los telómeros. De hecho, el consumo de algunos alimentos aparece de manera consistente asociado a telómeros más largos, en concreto en el caso de las verduras, frutas y café.

Niveles elevados de ácidos grasos Omega 3 en sangre están ligados también a mayor longitud de los telómeros. Además del Omega 3 total, se aprecia mayor longitud de los telómeros al reducir la ratio Omega 6: Omega 3 (7). Por el contrario, entre los alimentos y bebidas asociadas a telómeros más cortos están las bebidas azucaradas, los cereales refinados y las carnes procesadas.

También empieza a haber indicios de un efecto de la restricción calórica y del ayuno intermitente en la activación de la telomerasa.

Vitaminas y minerales

Por último, las vitaminas C, D, E, folato y B-caroteno y minerales como el zinc y el magnesio han mostrado ser capaces de proteger del estrés oxidativo y la inflamación, factores con un impacto negativo en los telómeros y su longitud (8).

Así pues, hacer ejercicio, comer mejor, evitar el estrés, descansar mejor, no fumar, tomar suplementos de Omega 3, vitaminas y minerales pueden parecer estrategias de sentido común para retrasar el envejecimiento, pero, además, en este caso están respaldadas por la evidencia científica.

Neoactives te ofrece tres productos que pueden ayudarte a proteger tus telómeros: los dos primeros, NeoVitamin Plus y NeoMineral Plus, han sido especialmente formulados para atender las necesidades de micronutrientes y garantizar la cantidad diaria recomendada de varios de ellos.  En cuanto al tercero, se trata de NeOmega 3, una fuente de Omega 3 para el que se seleccionan de forma cuidadosa las fuentes de aceite de pescado, utilizando únicamente peces de pequeño tamaño, lo que evita problemas de acumulación de tóxicos que pueden presentarse en peces de mayor tamaño. Como resultado, obtenemos un producto con unos niveles de contaminantes muy por debajo de los estrictos límites marcados por la Unión Europea, fresco y sin problemas de regusto a pescado.