Si queremos reducir las probabilidades de tener enfermedades en el futuro, debemos empezar a vigilar el estado de nuestras defensas ahora.

  • Con demasiada frecuencia damos por hecho que nuestro sistema inmune está en perfectas condiciones y que no necesita ninguna atención si no estamos enfermos, pero lo cierto es que nuestra salud futura depende de su buen estado en el presente.

Este complejo mecanismo de defensa solo se pone a prueba cuando se presenta una agresión interna o externa. Y llegado ese momento, si nuestro sistema inmune no es capaz de hacer frente a esta agresión, solo los médicos pueden ayudarnos a combatir virus o bacterias, siempre que exista un tratamiento.

¿Qué es el sistema inmunitario?

Es un conjunto de estructuras y mecanismos que permite mantener el equilibrio frente a agresiones externas (patógenos, contaminantes, radiaciones, etc.) e internas (células cancerosas).

La parte más conocida de este sistema lo constituye un ejército cuyas filas integran, fundamentalmente, neutrófilos, macrófagos, células dendríticas, mastocitos, eosinófilos, basófilos, células NK y linfocitos (responsables de la síntesis de los anticuerpos). Estas células, que son las encargadas de reconocer y combatir a virus y bacterias, se encuentran en un número variable dentro de nuestros fluidos y tejidos y son generadas por la médula ósea del interior de nuestros huesos.

Si te has hecho un análisis de sangre alguna vez, podrás comprobar que en este se incluye un recuento de muchos de estos defensores microscópicos para determinar si los valores se encuentran dentro de la normalidad.

Si nuestro sistema inmune no puede combatir las agresiones externas, debemos acudir a un profesional.

¿Cómo funcionan nuestras defensas?

El sistema inmune tiene, por así decirlo, dos modos de funcionamiento:

  1. Innato: permite al organismo hacer frente de forma rápida y genérica a patógenos y células dañadas. Es un sistema pensado como primera línea de choque frente a estas amenazas, pero no es específica para cada agente causal y no confiere memoria para hacer frente a futuras infecciones de virus, bacterias, parásitos, etc.
  2. Adaptativo: permite una respuesta inmunitaria mayor y altamente selectiva, así como la creación de una memoria inmunológica, una especie de catálogo de posibles amenazas que, al ser reconocidas, activan las defensas. Sin embargo, este archivo solo puede crearlo cada individuo mediante la exposición a los distintos patógenos -con el consiguiente riesgo de que no sea capaz de reconocerlas a tiempo- o con ayuda externa por medio de vacunas, de ahí su gran utilidad en patógenos que provocan infecciones graves. Esta respuesta inmunitaria adaptativa está basada en los anticuerpos, unas proteínas sintetizadas por un tipo especial de leucocitos llamados linfocitos B (1).

Problemas del sistema inmune

Nuestro sistema inmune tiene, en condiciones normales, un funcionamiento muy eficaz, pero en ocasiones se producen fallos que podemos agrupar en tres categorías:

1.- Inmunodeficiencias

Se produce cuando uno o más de los componentes del sistema inmunitario se ven disminuidos de forma importante. Pero ¿por qué sucede esto? Entre las causas posibles están enfermedades genéticas o adquiridas como el cáncer o el SIDA, un déficit de micronutrientes y el propio deterioro asociado al envejecimiento, un proceso conocido como ‘inmunosenescencia’.

2.- Autoinmunidad

En ocasiones, nuestras defensas identifican como amenazas tejidos sanos del cuerpo, lo que desencadena el ataque contra ellos. Es lo que sucede, por ejemplo, en las personas que sufren artritis reumatoide.

3.- Hipersensibilidad

En este caso tiene lugar una reacción inmunitaria frente a una sustancia generalmente inocua. Este proceso es parecido al anterior pero aquí entran en juego agentes externos al organismo. Es lo que pasa cuando decimos que alguien tiene alergia al polen de las gramíneas, por citar una de las posibilidades.

Evita que tu sistema inmunitario se vea comprometido por agentes externos.

Refuerza tus defensas

Así pues, queda claro que tener un sistema inmunitario fuerte es fundamental para prevenir posibles enfermedades y minimizar sus consecuencias. La pregunta es: ¿cómo lo hacemos?

Para empezar, un correcto equilibrio hormonal y nutricional hará que nuestras defensas puedan funcionar de manera correcta; otro factor que les beneficia es un buen descanso nocturno, mientras que la falta de descanso y el estrés les perjudicarán a la larga.

También podemos potenciar nuestro sistema inmune a través de suplementos y productos naturales siempre que tengan los ingredientes adecuados.

Así, por ejemplo, plantas como la equinácea tienen propiedades inmunoestimulantes que favorecen la producción y actividad de linfocitos y macrófagos, aumentan la producción de interferón -que mejora la respuesta ante infecciones virales-, a la vez que limita los síntomas de las infecciones respiratorias (2).

Además, hongos como reishi, shiitake y maitake tienen también efectos positivos sobre el sistema inmune (3): el primero es conocido por ser inmunoestimulante e inmunomodulador; el shiitake, por su parte, activa los macrófagos, células T y NK, mientras que el maitake ha demostrado estimular tanto el sistema inmunitario innato como el adaptativo o adquirido.

En Neoactives sabemos que tu sistema inmune es muy importante para tu salud actual y futura y con el fin de contribuir a que tenga un funcionamiento óptimo hemos desarrolllado NeoDefense Plus, una fórmula exclusiva a base de equinácea, reishi, shiitake, maitake, champiñón de sol y vitamina C, que favorecen el funcionamiento normal del sistema inmunitario y protegen a las células frente al daño oxidativo asociado al envejecimiento.

Una ayuda a nuestro sistema inmunitario.

Con el cambio de estación, las vitaminas se convierten en un elemento esencial para mantener un buen funcionamiento de diferentes funciones corporales. Como es el caso de la vitamina D que, además de participar en el metabolismo del calcio, contribuye a una marcha adecuada del sistema inmunológico o muscular.

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NeoVit D3, con 3.500 U.I de vitamina D.

Alfonso Galán

Licenciado en Medicina y Cirugía, especializado en Age Management Medicine y miembro del equipo médico de Neolife

Bibliografía


Bibliografía

(1) Janeway CA Jr, Travers P, Walport M, et al. Immunobiology: The Immune System in Health and Disease. 5th edition. New York: Garland Science; 2001. The components of the immune system. 

(2) Isbaniah F, Wiyono WH, Yunus F, Setiawati A, Totzke U, Verbruggen MA. Echinacea purpurea along with zinc, selenium and vitamin C to alleviate exacerbations of chronic obstructive pulmonary disease: results from a randomized controlled trial. J Clin Pharm Ther. 2011 Oct;36(5):568-76.

 (3) Lee, Kuo-Hsiung et al. “Recent progress of research on medicinal mushrooms, foods, and other herbal products used in traditional Chinese medicine.” Journal of traditional and complementary medicine vol. 2,2 (2012): 84-95.