LA GRASA VISCERAL: DIETA O EJERCICIO

El envejecimiento trae consigo un sin fin de cambios en el organismo, tanto interna como externamente. La tendencia a perder masa muscular y a acumular masa grasa es uno de los efectos más notorios, no sólo a nivel estético, sino también en lo que a salud se refiere, pues supone un aumento de riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Estefanía Álvarez - Unidad de Nutrición Neolife e Investigación y Desarrollo Neoactives.


 

No se trata de ser inmortales, sino de vivir mejor y con la mayor calidad de vida e independencia posible. Es por ello, que hay que entender la salud como un juego infinito en donde se nos presentan diferentes objetivos según el momento fisiológico en el que nos encontremos. En ese juego, muchas de las fichas tienen íntima relación con los hábitos que decidimos tener a lo largo de la vida. Nuestros objetivos seguramente no serán los mismos a los 20, que, a los 60 años, pero lo que decidamos de jóvenes tendrá mucha influencia en cómo viviremos de mayores. Preservar nuestra masa muscular es fundamental para que nos mantengamos ágiles, mantener unos niveles óptimos de masa grasa nos librará de muchas patologías metabólicas y cardiovasculares. Entonces, aquí es donde surge la duda: ¿dieta o ejercicio?

¿QUÉ ES LA GRASA VISCERAL?

La grasa visceral representa el tejido graso más peligroso. No todos los tejidos grasos son igual de peligrosos, ya que, por ejemplo, la grasa esencial se corresponde con el mínimo necesario para proteger a los órganos, nervios y cerebro. Por otro lado, la grasa puede considerarse como un órgano endocrino que secreta hormonas que participan en la regulación del apetito y el metabolismo, y también las hormonas sexuales. Sin embargo, la grasa visceral sí representa un riesgo para la salud, ya que es la que recubre a los órganos, interfiriendo en su funcionamiento y en el del organismo.

¿CÓMO ELIMINAR LA GRASA VISCERAL?

La grasa localizada, como puede ser la grasa visceral, es más difícil de oxidar  o “quemar” por varios factores como su sensibilidad a la insulina, que hará que se almacene en presencia de esta hormona y se movilice solo con niveles de insulina muy bajos; y también influirá un menor riego sanguíneo que dificulta la llegada de la adrenalina y el transporte en consecuencia de la grasa localizada.

SOBREPESO Y OBESIDAD

Bien es sabido que el sobrepeso y la obesidad, o simplemente, un alto % de grasa y específicamente de grasa visceral, traen consigo infinidades de consecuencias negativas para la salud, muchas de ellas asociadas a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, presión arterial alta, colesterol alto, problemas respiratorios, entre otros, como la inflamación crónica, esa contra la que tanto luchamos en Neolife.

¿DIETA O EJERCICIO?

El ejercicio mejora los cambios metabólicos asociados a la obesidad, como la inflamación y la resistencia a la insulina, independientemente de que vaya, o no, acompañado de un déficit calórico o de pérdida de peso. Sin embargo, la pérdida de grasa visceral es necesaria para que estos cambios resulten en mejoras significativas para la salud. En otras palabras, se requiere una reducción de la grasa visceral para mejorar las consecuencias metabólicas del sobrepeso y la obesidad, incluso sin necesidad de un cambio en la grasa corporal total.

El ejercicio reduce la grasa visceral incluso en ausencia de pérdida de peso. Esto se debe a que los adipocitos dominantes en la grasa visceral parecen tener un mayor número de receptores beta-3 que ejercen efectos lipolíticos al promover la lipólisis mediada por catecolaminas (es decir, mediada por el ejercicio); mientras que los receptores alfa-2, que tienen el efecto contrario, se encuentran en menor proporción. Por lo tanto, la pérdida de grasa visceral inducida por el ejercicio es mayor que la inducida por la dieta, aunque ambas son inseparables.

Específicamente, el entrenamiento de fuerza parece una de las mejores herramientas para reducir de forma efectiva los depósitos de grasa visceral, aunque siempre recomendamos la concurrencia entre ejercicio de resistencia de alta intensidad y de fuerza, para así lograr una mejoría de la condición física y, en consecuencia, ganar salud.

DXA: COMPOSICIÓN CORPORAL

En Neolife, medimos la grasa visceral con la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), que es una técnica indirecta de análisis de la composición corporal con alta precisión, siendo actualmente considerada el gold standard.

Una vez obtenido el informe del DXA, pautamos tanto tratamiento médico, en caso de ser necesario, como suplementos nutricionales que ayuden a disminuir las consecuencias metabólicas de una elevada grasa visceral, como pueden ser la inflamación y la resistencia a la insulina, junto con una alimentación adecuada y recomendaciones en cuanto a actividad física y hábitos en general.